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martes, 5 de agosto de 2014

Lunahuaná: Encanto en las afueras de la cuidad.

Estoy de regreso, aún es vacaciones de medio año para algunos, mientras aquí su servidora ya se encuentra de nuevo en las aulas, aun así aprovecharé para contarles un poco sobre algo.


Hace un par de sábados, tuve la oportunidad de visitar Lunahuaná, este distrito de Cañete que queda a tres horas de la ciudad de Lima. ¿El motivo? Gracias a un viaje de estudios de mi hermano menor,  ahí tuve la oportunidad de ver otra área, despejando el cuerpo y la mente de lo que es la cuidad. Yo como muchos de ustedes, lo acepten o no, estoy más familiarizada con el rostro efímero de la vida cotidiana entre avenidas y calles, edificios y casas, es decir, muchos de nosotros, solo vivimos el horario acelerado que consiste en ir de un lugar a otro para realizar nuestras actividades cotidianas y no nos damos la oportunidad siquiera de darnos una escapadita de vez en cuando. Pero volvamos al punto; hablar de Lunahuaná, es hablar de canotaje, de paseos en cuatrimotos, es hablar de sol constante, es hablar de comida típica y es hablar de cultura, pero aunque sepas todo lo nombrado, no es suficiente si no has tenido la oportunidad de experimentarlo.
Y vayamos por partes, para empezar Lunahuaná se encuentra solo a unas 3 horas de la ciudad y sí, puede que sea cansado permanecer sentado por 3 horas en tu carro, recibiendo los golpes que indican que hay ausencia de asfalto ahí, pero llegar lo vale todo, pero también implica estar bien preparado, y a que me refiero con eso, hablo sobre que en un espacio bien vegetado existen también la compañía de mosquitos, y si, Lunahuaná no se salva de ellos, es parte y si quieres pasarla bien, solo es cuestión de ir con todas las cosas necesarias y no existirán problemas.
Al llegar a Lunahuaná recibes la atención de los muy confiables pueblerinos de la zona; ya que llegando a la plaza puedes escoger desde visitar los diversos lugares, darte un descanso en la plaza, o escoger entre los incontables restaurantes que existen en los alrededores, la gente es muy amable, se preocupa en que tengas la mejor imagen del lugar que estas visitando y se ofrece a ayudar en caso lo crean necesario.
En lo que se refiere al ambiente de diversión, así como existen muchos restaurantes, también existen diversos grupos que ofrecen servicio de visita guiada a todo el distrito con un precio fijado, y también hablo de los servicios de canotaje y si tú deseas el contratar una cuatrimoto y pasearte por todo Lunahuaná manejando este trasporte. Las opciones están dadas en bandeja una vez que te encuentras allá, y solo la decisión la tienes que tomar.
Regresemos al menú, déjame advertirte que el menú te va a sorprender de la mejor forma, en esa ocasión el servicio de restaurante que mi familia escogió, claro, en compañía de otros compañeros que también viajaron, nos apantalló con un menú de tres tiempos, los escasos que no se atrevieron a desafiar aquel manjar debido a sus usos y costumbres tuvieron eso si una alternativa de cuidad que también lucía suculenta para los amantes de la comida. Al final del banquete nos premiaron con unos dulces típicos del lugar, pero lamentablemente en ese momento tuvimos que guardar aquellos obsequios debido a que ya nos encontrábamos suficientemente satisfechos con lo que había sido nuestro almuerzo.



Me gustaría encontrar una excusa para decirles que Lunahuaná no vale la pena, pero realmente no la encuentro; único y muy divertido si lo planeas bien, quizá si me quedaba más días, podría hablarte acerca de sus servicios de hospedaje, pero lamentablemente no fue así, pero aun así, todo lo que pude rescatar en un día me da la imagen de que un fin de semana en el lugar será vivir experiencias nuevas. Y eso es todo lo que quería compartir hoy con ustedes, quizá haya animado a más de uno a darse una vuelta por aquellos lares y en fin. Volveré, mil saludos y ¡Nos estamos leyendo pronto!